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Cómo reducir grasas y kilocalorías en smoothies

Cómo reducir grasas y kilocalorías en smoothies

Reducir grasas, azúcares y kilocalorías en smoothies

Un smoothie es en realidad batido de fruta con productos lácteos, hielo o helado, y suele ser más denso y cremoso que un batido tradicional. Podemos hacer smoothies y batidos muy sabrosos, saludables y con una importante reducción en grasas, grasas saturadas, azúcares y kilocalorías totales respecto a la versión normal. Desde el punto de vista de la reducción del contenido lipídico del producto final, podemos utilizar lácteos desnatados como pueden ser leche desnatada, yogures naturales desnatados no azucarados, queso de untar 0% grasa, queso de Burgos 0% grasa, queso fresco batido 0% grasa o requesón desnatado por poner algunos ejemplos. De esta forma estamos aportando calcio y proteínas de elevado valor biológico y sin embargo nada de grasa y pocos hidratos de carbono (algo de lactosa). En el caso de intolerancias a la lactosa podemos utilizar leche desnatada sin lactosa o yogur desnatado sin lactosa. Si hubiera alergia a proteínas lácteas una opción sería utilizar una bebida ligera de soja. Por otro lado no es necesario utilizar azúcar, miel, sirope o mermelada para endulzar el producto. Podemos conseguir ese sabor dulce a costa de añadir stevia, sacarina u otros edulcorantes acalóricos con la consiguiente reducción  significativa de las kilocalorías.

Así mismo, como fuente de fruta es preferible utilizar trozos de fruta fresca en vez de frutas en almíbar o pulpa de fruta congelada azucarada. Aparte de que así evitamos incrementar el contenido en azúcares simples del producto podemos aprovechar para ingerir alguna de las raciones de fruta fresca que se recomienda ingerir diariamente. Aun así, si preferimos para obtener un sabor más dulce o por comodidad alguna fruta enlatada existen en el mercado opciones ligeras como piña enlatada al natural, melocotón sin azúcares añadidos, o peras sin azúcares añadidos.

Podemos además utilizar otros ingredientes para aromatizar el producto y/o darle un mayor valor nutricional: canela en polvo, extractos de té, cacao en polvo desgrasado no azucarado, esencia de vainilla, esencia de coco… Disfrutaremos de otras posibles variantes sin necesidad de incrementar en demasía el valor calórico total. En definitiva, podemos elaborar un riquísimo smoothie 0% grasa, sin azúcar añadido, bajo en kilocalorías y con un aporte significativo de fruta fresca, calcio, fibra y proteína de elevado valor biológico.

Si todavía queremos reducir más las kilocalorías pero sin renunciar a un sabor intenso y agradable podemos jugar con el tipo de frutas, eligiendo aquellas más bajas en kilocalorías. Por ejemplo la sandía. Con sandía, leche desnatada, yogur natural desnatado no azucarado, stevia en polvo, hojas de hierbabuena y canela, podemos obtener un smoothie de intenso color, agradable sabor y de bajo valor calórico pero elevado valor nutricional.

 

Doctor Ramón de Cangas

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