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Cuidado con los azúcares ocultos en la dieta

Unhealthy food concept - sugar in carbonated drink. Sugar cubes as background and canned drink

Cuidado con los azúcares ocultos en tu dieta

Si a cada uno de uno de nosotros nos preguntan cuánta azúcar tomamos a diario… seguro que pensamos en el azucarillo del café de la mañana, en el de la sobremesa y la cucharilla que añadimos al yogur de la noche.

Hay quien, además, tiene en cuenta el azúcar que contienen los refrescos, la bollería o los zumos. Pero muy poca gente sabe que también hay azúcar en los caldos, las cremas de verduras, el pan, las salsas, las conservas, los embutidos, la comida precocinada, los productos light… es lo que se llama el ‘azúcar oculto’.

Es sorprendente la cantidad de alimentos procesados que tienen azúcar: una lasaña, un bote de tomate frito, una ensalada preparada, los cereales para el desayuno, todas las salsas y aliños, el alcohol. Así, es mucho más complicado saber cuánta azúcar tomamos al cabo del día. Aunque ni siquiera compres azúcar blanco, es probable que la estés tomando cada día.

La glucosa, es necesaria

Nuestro organismo necesita glucosa, la forma final de la digestión de los hidratos de carbono. Pero cuando tomamos demasiados hidratos de carbono de digestión rápida, es decir, azúcar blanca y dulces, el cuerpo la almacena en forma de grasa y, generalmente, allí donde menos nos apetece, como la tripa, los muslos o los glúteos.

En realidad el azúcar es una cosa mucho más seria que unos kilos de más. Según buena parte de la comunidad científica mundial, el azúcar es responsable de la actual pandemia de obesidad y el desarrollo de diabetes, enfermedades cardíacas y cáncer.

Tomar azúcar con moderación  y de forma aislada no es ningún problema… el problema con el azúcar es, en definitiva, es el exceso. Y la presencia de azúcar oculta en tantos alimentos procesados hace muy complicado saber cuándo hemos alcanzado y/o superado la cantidad diaria recomendada.

Cantidad diaria recomendada

Cuando hablamos de azúcares sencillos, los que están presentes en una azucarillo, en los postres y refrescos… no deberían superar el 10% de la ración calórica total, lo que representa menos de 50 gramos por una  ración energética que supere las 2.000 calorías. Y eso es realmente poco. Y sobre todo, la glucosa que necesita el organismo se puede obtener a partir de carbohidratos complejos, que resultan mucho más saludables.

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