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La Dieta Complementaria para tu Entrenamiento

La Dieta Complementaria para tu Entrenamiento

Seguramente en estos días te estés planteando apuntarte al gimnasio para bajar esos kilos de más cogidos durante esas merecidas vacaciones.

Tu objetivo seguramente será ir unos minutos u horas al gimnasio a sudar lo máximo posible para poder “quemar” lo que te sobra, pues lo siento, he de decirte que desgraciadamente el sudar no lo es todo. Si no sigues unas buenas pautas de alimentación e hidratación acorde a tu ejercicio, sencillamente estarás perdiendo agua y minerales, es decir, deshidratándote disminuyendo así tu rendimiento sin poder llegar a tu objetivo propuesto.

Así que para aprovechar bien tu tiempo en el gimnasio o entrenamiento plantéate la siguiente pregunta ¿Qué quiero conseguir? En esta época del año la mayoría busca perder grasa y ganar masa muscular (tonificar). Si es así olvídate de la báscula y alíate de una cinta métrica para controlar tu perímetro de cintura y cadera. La grasa tiene la peculiaridad de ocupar volumen y pesar poco. Cuando te subes a la báscula el número que tanto miedo te da mirar no representa lo que crees. Lo que estás observando es el peso de toda tu composición corporal representado sobre todo agua, músculos, huesos y en menor medida grasa.

Para quemar ese exceso de grasa hace falta tiempo y una buena dieta adaptada a cada persona y al ejercicio o entrenamiento habitual que realice.

Por esta razón he de decirte que no existen las dietas milagro sino dietas engañosas en las que te prometen perder peso en poco tiempo sin tener en cuenta tu composición corporal, ¿Pero, por qué se consigue perder peso con este tipo de “dietas”? El funcionamiento de estas dietas es sencillo, se basan todas en dos fundamentos:

  1. Contenido bajo o ausencia de hidratos de carbono (dieta cetogénica): cuando aportamos hidratos de carbono a partir de la dieta nuestro cuerpo lo degrada a glucosa, molécula importantísima para que nuestro organismo obtenga energía de forma rápida. Es tan importante que somos capaces de almacenarla en el hígado y en los músculos en forma de glucógeno (reserva de energía). A medida que el músculo almacena glucógeno se retiene también agua, por tanto si en tu dieta no aportas hidratos de carbono tu cuerpo tirará de las reservas de energía liberando glucosa y agua. Es decir, tus músculos se deshidratarán disminuyendo tu peso corporal. Estas dietas consiguen pérdida de peso a los pocos días porque en el fondo estás perdiendo agua.
  2. Bajas en calorías (Hipocalóricas): cuando se disminuyen las calorías de la dieta tu cuerpo activa unos mecanismos de defensa disminuyendo su metabolismo. Es decir, a menos gasolina tu cuerpo trabajará más lentamente para ahorrar energía. Si pasadas unas semanas mantienes esa dieta baja en calorías tu cuerpo se adaptará sin observar los resultados deseados.

La única forma de perder grasa es realizar una dieta que produzca un déficit calórico, es decir, ingerir menos calorías de las que se gasta e ir adaptando la dieta al tipo (aeróbico, anaeróbico, mixto) e intensidad del ejercicio o entrenamiento (bajo, medio, alto). Apóyate en tu Nutricionista que estudie tu caso para conseguir una dieta adaptada a tus características (edad, sexo, actividad diaria…) y a tu ejercicio o entrenamiento para conseguir tu objetivo.

cristina nutritia Artículo escrito por: Cristina González. Nutricionista de Nutritia.es

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